¡Felicidades Karina!
El próximo 16 de agosto, Karina De la Rosa y su familia harán el viaje desde Chicago hasta Rock Island, Illinois, ya que la joven de 18 años fue aceptada y recibió una beca para estudiar en la universidad privada de artes liberales Augustana College, situada cerca del río Mississippi.
Karina se graduó de la escuela UNO (Héctor) García, en el suroeste y fue una de más de 40 estudiantes que desfilaron por el escenario de la secundaria Benito Juárez, el pasado jueves.
Esa tarde los jóvenes recibieron las becas Fiesta del Sol- Guadalupe Reyes, con motivo de los 40 años del festival Fiesta del Sol.
Allí conocí a Karina, quien va a estudiar geología y ciencias ambientales, convirtiéndose así en una de las pocas latinas que siguen carreras en el área de las ciencias.
Ella misma lo dijo, "no he visto tantas mujeres latinas en la ciencia y soy una de las primeras de mi familia en ir al colegio".
Para algunos puede resultar curioso que durante siglos las mujeres hayan estado excluidas de las ciencias; pero no es de sorprenderse cuando las figuras de poder aseguraban que las leyes de naturaleza sólo podían ser comprendidas por hombres, o que educar a las niñas y jóvenes era una pérdida de tiempo y dinero.
Peor aún, durante años se creía a quienes argumentaban que mucha educación podía dañar la salud reproductiva de las mujeres y no se cuestionaron las reglas que prohibían el acceso de las mujeres a la educación superior.
Como explica un reporte de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), históricamente las mujeres se han involucrado en carreras científicas como agricultura, nutrición, enfermería y medicina; sin embargo, a menudo estas actividades eran vistas como "cosas de mujeres' y no como "ciencia real".
En el presente, muchas mujeres que podrían sentirse inspiradas para convertirse en científicas, matemáticas, ingenieras, -y las latinas en particular-, enfrentan numerosos obstáculos. Las que entran a la universidad carecen de suficientes ejemplos de mujeres a seguir y mentoras, adecuada consejería académica, tienen dificultades financieras o responsabilidad familiares que les afectan.
Por eso Karina destacaba entre sus compañeras, porque cuando la escuché hablar de cómo estaba contando los días para irse a Augustana, de lo que más la emocionaba de los misterios de la ciencia y al ver sus ojos brillar de felicidad, noté que era de esas personas que tienen la dicha de saber con claridad lo que les gustaría hacer en la vida.
Karina nació aquí y sus papás son de Guerrero, México, y ellos la han apoyado para que siga su sueño, junto al resto de sus seis hermanos y hermanas.
Su caso muestra que las cosas están cambiando. Y según la CUNY, el porcentaje de estudiantes latinas que están tomando cursos de matemáticas básicos y avanzados se ha duplicado; el número de estudiantes latinas que obtienen bachilleratos en ciencias e ingeniería ha aumentado en más de un 50%; y el número de mujeres y minorías que obtienen grados de ciencia e ingeniería continúa aumentando año con año.
Karina se graduó de la escuela UNO (Héctor) García, en el suroeste y fue una de más de 40 estudiantes que desfilaron por el escenario de la secundaria Benito Juárez, el pasado jueves.
Esa tarde los jóvenes recibieron las becas Fiesta del Sol- Guadalupe Reyes, con motivo de los 40 años del festival Fiesta del Sol.
Allí conocí a Karina, quien va a estudiar geología y ciencias ambientales, convirtiéndose así en una de las pocas latinas que siguen carreras en el área de las ciencias.
Ella misma lo dijo, "no he visto tantas mujeres latinas en la ciencia y soy una de las primeras de mi familia en ir al colegio".
Para algunos puede resultar curioso que durante siglos las mujeres hayan estado excluidas de las ciencias; pero no es de sorprenderse cuando las figuras de poder aseguraban que las leyes de naturaleza sólo podían ser comprendidas por hombres, o que educar a las niñas y jóvenes era una pérdida de tiempo y dinero.
Peor aún, durante años se creía a quienes argumentaban que mucha educación podía dañar la salud reproductiva de las mujeres y no se cuestionaron las reglas que prohibían el acceso de las mujeres a la educación superior.
Como explica un reporte de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), históricamente las mujeres se han involucrado en carreras científicas como agricultura, nutrición, enfermería y medicina; sin embargo, a menudo estas actividades eran vistas como "cosas de mujeres' y no como "ciencia real".
En el presente, muchas mujeres que podrían sentirse inspiradas para convertirse en científicas, matemáticas, ingenieras, -y las latinas en particular-, enfrentan numerosos obstáculos. Las que entran a la universidad carecen de suficientes ejemplos de mujeres a seguir y mentoras, adecuada consejería académica, tienen dificultades financieras o responsabilidad familiares que les afectan.
Por eso Karina destacaba entre sus compañeras, porque cuando la escuché hablar de cómo estaba contando los días para irse a Augustana, de lo que más la emocionaba de los misterios de la ciencia y al ver sus ojos brillar de felicidad, noté que era de esas personas que tienen la dicha de saber con claridad lo que les gustaría hacer en la vida.
Karina nació aquí y sus papás son de Guerrero, México, y ellos la han apoyado para que siga su sueño, junto al resto de sus seis hermanos y hermanas.
Su caso muestra que las cosas están cambiando. Y según la CUNY, el porcentaje de estudiantes latinas que están tomando cursos de matemáticas básicos y avanzados se ha duplicado; el número de estudiantes latinas que obtienen bachilleratos en ciencias e ingeniería ha aumentado en más de un 50%; y el número de mujeres y minorías que obtienen grados de ciencia e ingeniería continúa aumentando año con año.



















