Sí a reformas en escuelas públicas de Chicago

A pesar de la fuerte oposición la Junta de Educación votó por unanimidad aprobar los cambios

Las medidas afectarán a 7,500 de los 405,000 alumnos de las escuelas públicas de Chicago.

Las medidas afectarán a 7,500 de los 405,000 alumnos de las escuelas públicas de Chicago.

Foto: Archivo
PUBLICADO: EST Feb 23, 2012 11:28 am EST

Chicago - El director ejecutivo de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS), Jean-Claude Brizard, aplaudió hoy la “valentía” de la Junta de Educación al aprobar reformas en 17 escuelas a pesar de la cerrada resistencia de grupos de padres, activistas y del sindicato de maestros.

“La junta puso las necesidades académicas de nuestros estudiantes por encima de todo, al permitir que CPS tome medidas de inmediato para ofrecer una educación de mejor calidad a estudiantes que han sido defraudados por el sistema durante demasiado tiempo”, dijo Brizard en un comunicado.

“No podemos continuar defendiendo una situación donde casi la mitad de los alumnos abandona la enseñanza secundaria, y la brecha de logros entre afroamericanos y latinos llega al doble dígito”, agregó.

Los siete miembros de la junta votaron por unanimidad, en una sesión que se extendió hasta entrada la noche de ayer, cerrar siete escuelas y reformar otras diez, entre ellas tres con gran porcentaje de alumnado latino.

Según CPS, el rendimiento de las primarias Marquette, Piccolo y Pablo Casals ha estado por debajo de lo aceptable durante los últimos cinco años y tienen que ser reformadas para recuperar el desempeño.

Ello significa el cambio de todo el personal, incluyendo a directores y docentes, y el pase de esas escuelas a la administración de una organización privada sin fines de lucro especializada en reformas de escuelas en problemas.

Las polémicas medidas afectarán a 7,500 de los 405,000 alumnos de las escuelas públicas de Chicago, de los cuales 40 por ciento son de origen hispano.

La sesión de la junta de educación fue precedida de semanas de protestas encabezadas por el Sindicato de Maestros de Chicago (CTU), organizaciones comunitarias y grupos de padres, que en algunas ocupaciones de escuelas fueron ayudados por miembros de Occupy Chicago.

Las protestas se realizaron incluso frente al domicilio del alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, quien ha convertido la reforma de la enseñanza pública en uno de sus temas prioritarios.

Karen Lewis, presidenta de CTU, dijo en un comunicado que la junta de educación “traicionó la democracia”, al aprobar las reformas sin escuchar los reclamos opositores.

“Al ignorar el testimonio de los padres sobre cómo no han recibido el apoyo necesario para fortalecer sus escuelas y el rendimiento de los estudiantes, la junta ha aumentado el resentimiento en nuestra ciudad”, afirmó.

Uno de los testimonios escuchados durante la sesión fue del reverendo Jesse Jackson, quien afirmó que los cierres de escuelas impactaban a la comunidad afroamericana de manera desproporcionada y reflejaban un “apartheid” en el sistema educativo de Chicago.

En su opinión, esas escuelas fracasan por una distribución desigual de recursos que favorecería a los barrios con habitantes de mayor poder adquisitivo.

El vicepresidente de la junta de educación, el mexicoamericano Jesse Ruiz, dijo a periodistas que aunque el plan aprobado “puede no ser perfecto”, es una oportunidad de “hacer algo hoy por nuestros niños".

“Las escuelas seleccionadas no han servido a sus alumnos durante años”, agregó.

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