En varias encuestas realizadas en días recientes por varios medios y casas especializadas, el aspirante republicano a la presidencia de Estados Unidos Rick Santorum se encuentra ya en la cima de las preferencias electorales en el proceso de nominación de su partido.
Santorum se encuentra en empate técnico con Mitt Romney, el aparente favorito que no acaba de cuajar, y por ende no puede decirse que uno está indiscutiblemente arriba del otro (en dos encuestas Santorum supera a Romney por una cantidad que está dentro del margen de error del estudio, en otra Romney está arriba en el mismo caso). En tanto, se elevan las voces que piden la declinación de Newt Gingrich, otro de los aspirantes, para que entonces la contienda se vuelva prácticamente de dos (Romney y Santorum, pues Ron Paul, aunque activo, parece ser sólo una opción lateral o minoritaria).
¿Pero cuál es el verdadero impulso de Santorum? ¿Le alcanzará el 'momentum' para lograr victorias y contribuciones económicas que lo consoliden como contendiente de mayor calado?
En este sentido, lo que queda de febrero y marzo serán cruciales. Son especialmente claves los procesos primarios del 28 de febrero en Arizona y Michigan y sin duda lo será el súper martes (6 de marzo) donde se votará en 10 estados.
Si Santorum logra la victoria en algunos de esos estados y en otros, aunque no gane, consigue un porcentaje de votos sustantivo, es previsible que la contienda se prolongue y las posibilidades de triunfo de Santorum se revaliden y crezcan.
Pero si Romney consigue triunfos mayores y convence en esos días, su nominación comenzará a cobrar real forma.



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