Mitt Romney resultó vencedor por un holgado margen en la primaria republicana de Florida, un estado que a diferencia de los tres anteriores donde ya se registraron procesos primarios (Iowa, New Hampshire, Carolina del Sur) es mucho más diverso en su composición demográfica, económica e ideológica.
Por ello, el triunfo de Romney lo acredita como un aspirante que ha podido convencer a una pluralidad de electores, si bien estos se sitúan todavía dentro del espectro conservador.
Por otro lado, y si bien Romney tiene mucho que celebrar por el resultado en Florida, la contienda no está decidida. Los próximos cuatro estados que tendrán procesos primarios republicanos (Nevada, Maine, Colorado y Minnesota) lo harán por el sistema de asambleas (caucus), donde candidatos que realicen un buen trabajo directo con los ciudadanos podrían resultar favorecidos. Allí, el músculo propagandístico de los grupos pro Romney, como el que pobló Florida de anuncios en contra de Newt Gingrich, podría no ser tan efectivo.
Así, si bien a ojos de la opinión pública y en el número de delegados conseguidos Romney es puntero, la victoria de alguno de sus rivales en los próximos caucus podría generar la percepción de que la carrera aún no está concluida y podría impulsar que los opositores a Romney finalmente se decanten hacia un precandidato alternativo.
Con todo, ha de señalarse que Romney ganó en 2008 las primarias en esos cuatro estados.
Habrá que esperar los resultados de esos procesos para saber qué tanto podrá extenderse el proceso de nominación republicano. Pero sin duda Romney se percibe como favorito.



23 Opinan








