Juárez recupera su vida nocturna

Una parte de los centros nocturnos y restaurantes aún permanece vacía por estar en áreas consideradas de alto riesgo

Zona de restaurantes y centros nocturnos de la violenta Ciudad Juárez, en el norte de México, que registra una lenta pero palpable resurrección.

Zona de restaurantes y centros nocturnos de la violenta Ciudad Juárez, en el norte de México, que registra una lenta pero palpable resurrección.

Foto: EFE
PUBLICADO: EST Jan 9, 2012 12:01 am EST

CIUDAD JUÁREZ, México.- Los restaurantes y centros nocturnos de la violenta Ciudad Juárez, en el norte de México, comienzan a recuperar su actividad tras ver cómo las balas acabaron con cerca del 40% de estos negocios.

Los habitantes de la urbe fronteriza con El Paso, Texas, vuelven a hacer filas de espera en los pocos restaurantes que han sobrevivido a la ola de asesinatos y extorsiones.

Los centros nocturnos también están llenos de jóvenes que, aún temerosos, han regresado a la vida social.

"La paranoia de la gente aquí me hizo dejar de salir porque también me daba miedo. Ahora he notado un cambio, tal vez desde mediados de 2011", comentó Héctor Servín, residente de la urbe.

Una parte de los centros nocturnos y restaurantes aún permanece vacía por estar en áreas consideradas de alto riesgo. No obstante, muchos de estos establecimientos han optado por reabrir sus puertas en la llamada "zona segura", donde hasta hace unos meses agentes de la Policía Federal hacen guardia durante las 24 horas.

Esta zona se encuentra en el denominado anillo del Pronaf (Programa Nacional Fronterizo), y es ahí donde han reabierto sus puertas unos diez bares y otros más administrados por nuevos empresarios.

Con Ladies Nights (noches con descuentos para las mujeres), Boys Nights (con descuentos para hombres), entre otras estrategias de mercadotecnia, los dueños de estos establecimientos tratan de atraer clientes y obtener ganancias.

En 2010 la lucha por el territorio que mantienen los cárteles de Sinaloa y Juárez afectó a la atractiva vida nocturna al ahuyentar a los miles de visitantes, especialmente estadounidenses, que acudían a sus locales atraídos por su oferta de ocio, y porque -al contrario que en su país- la edad mínima para consumir alcohol en México es de 18 años.

"Antes, cada fin de semana íbamos a Juárez porque la vida nocturna era muy loca. Había mucha gente en las calles y muchos lugares adónde salir, pero desde el año pasado ya no he ido una sola vez porque mis padres me lo prohibieron", comenta Raúl Sánchez, residente de la vecina ciudad estadounidense de El Paso.

"Apenas este año me dejaron volver a Juárez a salir y ya veo que mis amigos salen también. Me da mucho gusto, aunque todavía con miedo, poder salir en México otra vez", agregó.

La que está considerada como la ciudad más peligrosa de México ha perdido desde 2009 unos 300 bares y 4,000 establecimientos de comida que tuvieron que cerrar sus puertas por los ataques, secuestros y extorsiones de la delincuencia organizada o como consecuencia del miedo que vacía las calles desde el atardecer.

Tan solo durante 2010 de los pocos negocios que permanecían abiertos, se calcula que más del 70 % pagaban entre 400 y 4,000 pesos (33 y 330 dólares) mensuales de extorsión o "cobro de piso" a presuntos miembros de los cárteles de la droga, dijo el presidente local de la Cámara de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac), Federico Ziga.

Aseguró que el incremento de comensales en establecimientos de comida se estima en un 30%, "en parte por el aumento en detenciones y denuncias contra delitos de extorsión y secuestro".

De momento, la principal preocupación de los dueños de los locales es garantizar la continuidad de su negocio.

"Ahorita la prioridad es que se mantengan abiertos y ganar la confianza de las personas de que es un lugar seguro. Ya después pensaremos en sacar ganancias", dijo un empresario, dueño de un bar en la "zona segura" quien pidió el anonimato.

El presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Ciudad Juárez, Alejandro Seade, declaró que a pesar de que los habitantes "siguen batallando", la situación ya no es tan grave como en años pasados.

"Se ha visto más gente en los restaurantes y circulando por las calles, a diferencia de dos o tres años atrás. Siguen batallando por la situación, pero ya no al grado que se estaba viviendo desde 2009", explicó.

Información de la Procuraduría muestra que hasta el último día de 2011 se registraron 1,974 asesinados, muy por debajo de los 3,115 registrados en 2010.

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