Nueva red de radares de meteorología
Foto: cortesía
Mayagüez
Puerto Rico cuenta ahora con una nueva red de radares del tiempo, tras la inauguración de un proyecto de nueve años del Centro de Investigación y Desarrollo (CID) del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).
El proyecto se dio gracias a dos dádivas de la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF), MRI TropiNET y ERC CASA de $1.7 millones y de $3.13 millones, respectivamente.
En la misma participan como investigadores principales, los doctores Sandra Cruz Pol y José Colom Ustáriz, ambos del RUM.
Según explicaron los científicos, la tecnología existente en Puerto Rico y en el mundo, que se usa para ayudar a monitorear este tipo de eventos atmosféricos, tiene limitaciones que no permiten a los científicos hacer predicciones confiables para el área oeste de la isla.
En la actualidad, el radar NEXRAD, ubicado en Cayey, ha servido al pueblo de Puerto Rico e Islas Vírgenes por muchos años a través de los expertos en la oficina del Servicio Nacional de Meteorología (SNM), en San Juan.
Este radar tiene una cobertura que alcanza aproximadamente 250 kilómetros a la redonda.
Sin embargo, tiene limitaciones de cobertura que hacen que el mismo no pueda observar el área de Mayagüez y pueblos aledaños por debajo de los 10,000 pies de altura sobre el nivel del mar. Por consiguiente, la gran mayoría de eventos atmosféricos severos que ocurren en la capa de la atmósfera baja pasan inadvertidos.
"La importancia de ubicar la red en el oeste ... (es) que venimos a complementar ese vacío", manifestó la Dra. Cruz Pol.
Esta tecnología consiste en radares que operan colaborativamente en forma de redes y a frecuencia de banda- X (9.41 GHz). Algunos de los radares pueden operar con energía solar. Otros son radares Doppler, lo que permite medir velocidad de viento además de la lluvia.
Además, la red contará con los primeros radares polarimétricos de Puerto Rico, los cuales proveen capacidad para medir granizos, entre otras variables atmosféricas, y permiten observar, estudiar y monitorear fenómenos como trombas marinas, huracanes y tornados.
De hecho, el Dr. Colom destacó la importancia de la red en términos de que "estos tres radares, al encontrarse más cerca y tener mayor frecuencia, permitirán que los meteorólogos cuenten con mejores datos y provean mejores pronósticos, avisos y advertencia de eventos atmosféricos extremos. Estamos ayudando a la comunidad y esperamos que le brinden un beneficio al Servicio Nacional de Meteorología".
Como región tropical, Puerto Rico posee uno de los climas más impredecibles y variados del mundo. Estas variaciones, acompañadas de la topografía montañosa de la isla, el desarrollo urbano y el cambio climático, hacen que lluvias torrenciales ocasionen en cuestión de minutos inundaciones repentinas, deslizamientos de lodo, derrumbes, y otras situaciones similares asociadas a la precipitación que ponen en peligro la vida y propiedad de las comunidades.
Puerto Rico cuenta ahora con una nueva red de radares del tiempo, tras la inauguración de un proyecto de nueve años del Centro de Investigación y Desarrollo (CID) del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).
El proyecto se dio gracias a dos dádivas de la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF), MRI TropiNET y ERC CASA de $1.7 millones y de $3.13 millones, respectivamente.
En la misma participan como investigadores principales, los doctores Sandra Cruz Pol y José Colom Ustáriz, ambos del RUM.
Según explicaron los científicos, la tecnología existente en Puerto Rico y en el mundo, que se usa para ayudar a monitorear este tipo de eventos atmosféricos, tiene limitaciones que no permiten a los científicos hacer predicciones confiables para el área oeste de la isla.
En la actualidad, el radar NEXRAD, ubicado en Cayey, ha servido al pueblo de Puerto Rico e Islas Vírgenes por muchos años a través de los expertos en la oficina del Servicio Nacional de Meteorología (SNM), en San Juan.
Este radar tiene una cobertura que alcanza aproximadamente 250 kilómetros a la redonda.
Sin embargo, tiene limitaciones de cobertura que hacen que el mismo no pueda observar el área de Mayagüez y pueblos aledaños por debajo de los 10,000 pies de altura sobre el nivel del mar. Por consiguiente, la gran mayoría de eventos atmosféricos severos que ocurren en la capa de la atmósfera baja pasan inadvertidos.
"La importancia de ubicar la red en el oeste ... (es) que venimos a complementar ese vacío", manifestó la Dra. Cruz Pol.
Esta tecnología consiste en radares que operan colaborativamente en forma de redes y a frecuencia de banda- X (9.41 GHz). Algunos de los radares pueden operar con energía solar. Otros son radares Doppler, lo que permite medir velocidad de viento además de la lluvia.
Además, la red contará con los primeros radares polarimétricos de Puerto Rico, los cuales proveen capacidad para medir granizos, entre otras variables atmosféricas, y permiten observar, estudiar y monitorear fenómenos como trombas marinas, huracanes y tornados.
De hecho, el Dr. Colom destacó la importancia de la red en términos de que "estos tres radares, al encontrarse más cerca y tener mayor frecuencia, permitirán que los meteorólogos cuenten con mejores datos y provean mejores pronósticos, avisos y advertencia de eventos atmosféricos extremos. Estamos ayudando a la comunidad y esperamos que le brinden un beneficio al Servicio Nacional de Meteorología".
Como región tropical, Puerto Rico posee uno de los climas más impredecibles y variados del mundo. Estas variaciones, acompañadas de la topografía montañosa de la isla, el desarrollo urbano y el cambio climático, hacen que lluvias torrenciales ocasionen en cuestión de minutos inundaciones repentinas, deslizamientos de lodo, derrumbes, y otras situaciones similares asociadas a la precipitación que ponen en peligro la vida y propiedad de las comunidades.



















