Golpeada y echada de su apartamento

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María Montealegre muestra uno de los volantes para organizar una asociación de inquilinos que provocaron que su casero Moshe Samovha la golpeara.

María Montealegre muestra uno de los volantes para organizar una asociación de inquilinos que provocaron que su casero Moshe Samovha la golpeara.

Montón de basura acumulada en el pasillo del edificio 1985 de Amsterdam.

Montón de basura acumulada en el pasillo del edificio 1985 de Amsterdam.

Sixto Contreras muestra la caldera instalada en su cocina por la cual su recibo de electricidad se le triplicó.

Sixto Contreras muestra la caldera instalada en su cocina por la cual su recibo de electricidad se le triplicó.

Fachada del 1985 de la avenida Amsterdam en Manhattan, con problemas de seguridad por tener la puerta sin llave.

Fachada del 1985 de la avenida Amsterdam en Manhattan, con problemas de seguridad por tener la puerta sin llave.

Foto: Fotos: Jose Acosta / EDLP
PUBLICADO: Jul, 25, 2012 12:00 am EST Jul 25, 2012 12:00 am EST print article
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Alto Manhattan - Al final de este mes, María Montealegre, una madre soltera, será desalojada con sus cuatro hijos. Su historia, según activistas locales, ilustra la odisea que atraviesan, y los errores que cometen, muchos inmigrantes cuando se enfrentan a caseros abusadores.
Montealegre perdió su caso en la Corte de Vivienda porque cuando el dueño del edificio en el que vive, Moshe Samovha, la acusó de deberle $11,000 en alquiler, ella no pudo probar lo contrario. Según dijo, ella le pagaba al propietario en efectivo y éste no le daba recibo de pago.
"El nunca me aceptó que le pagara con giro postal, lo que hubiese podido probar que yo no le debía", dijo Montealegre.
Con el antecedenete de mala paga, la madre, que se gana la vida vendiendo flores, no ha podido conseguir una nueva vivienda. Esto la deja con dos opciones: o vivir en la calle, o tratar de conseguir un refugio de la ciudad.

En desventaja

La odisea de Montealegre comenzó cuando llevaba cinco años residiendo en un cuarto alquilado con sus hijos, hoy día de 18, 14, 12 y 10 años. Cuando el inquilino principal dejó el apartamento, el casero le dio la oportunidad de quedarse con en él, y ella, afirma, cumplió con los dos depósitos y el alquiler de $1,150 mensuales.
"El casero me prometió que iba a corregir los problemas del apartamento, pero nunca cumplió", dijo Montealegre. "Aquí tenemos problemas de ratas, cucarachas, chinches, techos y pisos rotos, filtraciones, basura, y tanta falta de seguridad", dijo.
Un mes después de instalarse como inquilina principal, le cortaron la electricidad y ConEdison le dijo que el inquilino anterior debía $4,000 y ella tenía que saldar esta cuenta para poder hacer el cambio de recibo. Montealegre buscó ayuda en el Centro Cultural y Comunitario Hermanas Mirabal, y la organización sin fines de lucro le resolvió el problema con ConEdison.
Fue allí donde Montealegre conoció sus derechos como inquilina.

Sí hay derechos

Montealegre dijo que nunca ha tenido calefacción ni agua caliente en su apartamento. Cuando ella le preguntó al casero por este servicio, Samovha, quien habla español, supuestamente le dijo: "Tú no tenías agua caliente en México, ¿por qué la necesitas aquí?".
En las Mirabal le dijeron que la mejor forma de ayudarla con asistencia legal era si en el edificio formaban una asociación de inquilinos. Montealegre comenzó a repartir volantes, pese a que el casero, cuando lo supo, la amenazó con llamar a inmigración.
El 26 de agosto de 2011, según Montealegre, Samovha intentó golpear a su hija de 13 años cuando ésta regaba volantes, "yo intervine y me dio puñetazos y me partió los labios y creó contusiones en la mandíbula".
El casero fue arrestado por la policía de la comisaría 33, y el juez Tamiko Amaker, de la Corte Criminal, favoreció a Montealegre y a su hija con una orden de protección contra Samovha, que le prohibía entrar a su propio edificio. Pese a ello, Samovha llevó a corte a Montealegre y consiguió desalojarla.

No es la única

Sixto Contreras, de 38 años, quien vive con su familia en el sexto piso, dijo que también tiene un caso en corte porque dejó de pagar el alquiler hace seis meses "para ver si reparaba".
"Lo último que nos ha hecho es instalarnos calderas que nosotros pagamos, cuando por ley esto le toca al casero. Desde que me puso la caldera en la cocina, me llega el recibo de la luz por más de $600".
Contreras llegó hasta instalar una cámara de seguridad en el techo, pero cuando vio la cantidad de prostitutas que tomaban el sitio para usarlo como un motel clandestino, decidió desinstalarla. "Pensé que si un día de estos matan a alguien ahí, me puedo meter en problemas", dijo Contreras.

Casero de pesadilla

Andrés Mares Muro, organizador de inquilinos del Hermanas Mirabal, dijo que Montealegre perdió su caso "porque el casero consiguió intimidar a los inquilinos, muchos de los cuales son mexicanos Mixtecos, cuyo español es su segunda lengua".
"El día en que Montealegre tenía que llevar a varios inquilinos a la corte para que ellos dijeran que también pagaban en efectivo, el casero envió al conserje de madrugada y les dijo que si les veía la cara en el tribunal los iba a sacar a todos del edificio y les iba a llamar a inmigración", dijo Mares Muro.
Moshe Samovha ocupa el lugar 12 de los peores caseros de la ciudad en la lista del defensor público, Bill de Blasio. El Departamento de Preservación y Desarrollo de la Vivienda tiene el edificio de Samovha con 226 violaciones, incluyendo 84 Clase C, que representan un peligro para los inquilinos.

Estaban ¿advertidos?

Aníbal Burgos, conserje del edificio, quien habló en nombre del casero, dijo que Montealegre perdió su caso en corte "por falta de pago", y negó los problemas en el edificio.
"Aquí a cada inquilino se le advierte que tiene que pagar su calefacción porque el edificio no tiene caldera, y hay ratas porque la gente no limpia, pues nosotros ponemos veneno en el sótano", dijo Burgos.
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