Ganancia de la miseria
Foto: AP
Los arrabales se han convertido en atractivo turístico en Nueva Delhi, donde por un precio módico el visitante puede apreciar el arte de sobrevivir entre excrementos, enjambres de moscas y toneladas de basura.
La capital india se suma así a la lista de ciudades con visitas guiadas por los localmente llamados "slum", un negocio que se disparó en Bombay tras el éxito a fines de la década pasada del film "Slumdog Millonaire" en los Oscar de Hollywood.
El responsable del proyecto es Yoga Shiva, que se define como "un profesional del entretenimiento" y que de la mano de la ONG norteamericana "Proporcionando educación a todos" se ha embarcado en una iniciativa con tintes benéficos pero también empresariales.
"El objetivo -dice Shiva, que hasta hace poco estaba especializado en la organización de bodas, fiestas, banquetes y conciertos- es que una parte de las ganancias se inviertan en mejorar la vida en los 'slum' construyendo escuelas".
"La idea me la dieron algunos empleados en mi empresa de entretenimiento que viven en un 'slum'", explica.
La capital india se suma así a la lista de ciudades con visitas guiadas por los localmente llamados "slum", un negocio que se disparó en Bombay tras el éxito a fines de la década pasada del film "Slumdog Millonaire" en los Oscar de Hollywood.
El responsable del proyecto es Yoga Shiva, que se define como "un profesional del entretenimiento" y que de la mano de la ONG norteamericana "Proporcionando educación a todos" se ha embarcado en una iniciativa con tintes benéficos pero también empresariales.
"El objetivo -dice Shiva, que hasta hace poco estaba especializado en la organización de bodas, fiestas, banquetes y conciertos- es que una parte de las ganancias se inviertan en mejorar la vida en los 'slum' construyendo escuelas".
"La idea me la dieron algunos empleados en mi empresa de entretenimiento que viven en un 'slum'", explica.
MAR DE CHABOLAS
Shiva afirma que desde enero, cuando se inició el programa de visitas, "hemos traído entre 30 y 40 turistas al mes, sobre todo norteamericanos, holandeses, alemanes, franceses e israelíes, a quienes les movía la curiosidad por saber cómo se vive aquí".
"Entre nuestros clientes -asegura- hay algunos que están cómodamente alojados en hoteles de gran lujo, de cinco estrellas, de los que cuestan 600 o 700 dólares por noche, pero que no quieren irse sin ver con sus propios ojos lo que han visto en televisión".
Por los casi seis dólares que le cobra Shiva, el turista puede sumergirse en el mar de chabolas -algunas de barro, otras levantadas con ladrillos, hojalata, plásticos y cartón-, que se extiende por el oeste de la ciudad con el nombre de Baba Faridpuri.
El área -que en su conjunto acoge un millón de personas, según Shiva-, está habitada por emigrantes llegados de todo el país y que se ganan la vida como peones, con la chatarra, la venta ambulante o a golpe de pedal de 'rickshaw' o bicicleta con cabina para pasajeros.
Para Shiva, "los habitantes de este lugar al final del día son felices por estar con su familia. Más felices que una familia rica que tiene miles de dólares. Porque para ser feliz no se necesita dinero, lo que se necesita es amor y a ellos no les falta".
"El dinero importa, pero no lo es todo en la vida", agrega.
"Entre nuestros clientes -asegura- hay algunos que están cómodamente alojados en hoteles de gran lujo, de cinco estrellas, de los que cuestan 600 o 700 dólares por noche, pero que no quieren irse sin ver con sus propios ojos lo que han visto en televisión".
Por los casi seis dólares que le cobra Shiva, el turista puede sumergirse en el mar de chabolas -algunas de barro, otras levantadas con ladrillos, hojalata, plásticos y cartón-, que se extiende por el oeste de la ciudad con el nombre de Baba Faridpuri.
El área -que en su conjunto acoge un millón de personas, según Shiva-, está habitada por emigrantes llegados de todo el país y que se ganan la vida como peones, con la chatarra, la venta ambulante o a golpe de pedal de 'rickshaw' o bicicleta con cabina para pasajeros.
Para Shiva, "los habitantes de este lugar al final del día son felices por estar con su familia. Más felices que una familia rica que tiene miles de dólares. Porque para ser feliz no se necesita dinero, lo que se necesita es amor y a ellos no les falta".
"El dinero importa, pero no lo es todo en la vida", agrega.



















