Debate afila la campaña

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Debate afila la campaña
Jesús Del Toro, director editorial de RUMBO - ImpreMedia.

El primer debate presidencial del pasado miércoles 3 de octubre tuvo un doble saldo: por un lado fue notorio el dinamismo del candidato republicano Mitt Romney y por el otro fue igualmente patente la poca agresividad mostrada por el presidente Barack Obama.

Así, al margen de la veracidad o falacia de las afirmaciones de cada uno de ellos, la percepción inmediata es que Romney supo aprovechar la oportunidad de confrontar a Obama y apuntalar con ello su candidatura mientras que, en cambio, el presidente dejó pasar una oportunidad valiosa de lastrar a un contrincante afectado recientemente por sus propios errores (el tema del ’47´%’ que no paga income tax) y por los resultados de recientes encuestas (que lo ponen abajo en estados clave como Ohio y Florida).

Romney supo posicionarse como un candidato comprometido con la creación de empleo y fue capaz de controlar las escasas ocasiones en que Obama se mostró agudo en contra del candidato republicano. En este sentido, Romney resultó ganador de este primer debate.

Con todo, tampoco puede afirmarse que Romney haya tenido un desempeño sobresaliente. Hizo su tarea y tuvo cierto brillo pero lo hizo ante un Obama que no lo presionó a fondo y que jugó la carta de la combatividad mínima y de concentraerse más en informar a la audiencia que en neutralizar al rival. Si esta estrategia del presidente fue algo premeditado o no es algo que no puede dilucidarse en este espacio, pero parece evidente que tal táctica habrá de ajustarse de cara a los siguientes dos debates.

Así, el hecho es que el debate ha elevado la temperatura de la campaña y dado a Romney vital oxígeno. Pero cabe preguntarse, por lo visto en el primer encuentro, qué tanto podrá lograr el republicano en próximos debates ante un Obama que pase a la ofensiva ante un Romney aún vulnerable y cuestionado sistemáticamente en sus contradicciones y equívocos.

Pero nada está aún escrito.

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